Antecedentes internacionales
A nivel internacional, los informes de la CEPAL sobre incentivos
fiscales para MYPES en Latinoamérica revelaron que los beneficios tributarios
se consolidaron como herramienta fundamental de política fiscal, aunque su
aplicación no fue uniforme. La gestión de estos beneficios mostró una profunda
brecha estructural entre países, donde la magnitud de las exoneraciones
respondió a prioridades fiscales diferenciadas. Las cifras variaron desde
aproximadamente el 1.2% del PIB en Bolivia en 2016 hasta un 7.8% del PIB en
Colombia en 2022, según Mendoza en 2024. Esta diferencia sustancial reflejó las
distintas estrategias adoptadas por cada Estado para incentivar sectores
específicos. Por ejemplo, Colombia destinó gran parte de su gasto tributario a
Zonas Francas y beneficios para economía naranja, mientras que Chile focalizó
sus exoneraciones en depreciación acelerada para activos de MYPES
manufactureras. La CEPAL advirtió que una gestión ineficiente de estos
beneficios pudo comprometer la salud financiera del sector público si no se
acompañó de mecanismos de transparencia y evaluación de impacto. El organismo
señaló que países como Uruguay y Costa Rica implementaron portales de gasto
tributario donde se publica el costo fiscal y el número de beneficiarios por
cada exoneración, práctica que aún no se consolidó en Perú al 2025. Asimismo,
el Banco Interamericano de Desarrollo reportó en 2023 que la implementación de
facturación electrónica obligatoria redujo en 15 puntos la brecha de IGV en el
sector retail de MYPES en los primeros dos años, pero también generó exclusión
en segmentos con baja digitalización.
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